jueves, 17 de julio de 2014


Como hacer jabón de potasa en casa
Ya hemos comentado que la potasa tiene muchísimas aplicaciones, por ejemplo en el artículo ¿Porque utilizar potasa como fertilizante?. Hoy os contaremos cómo se puede preparar un jabón de potasa en casa.
Hacer jabón usando potasa es un método de fabricación de jabón tan antiguo como cualquiera que exista. La potasa moderna toma su nombre del uso de las cenizas de las antiguas cocinas. Ahora, la potasa se vende de forma comercial como un producto para usar en hogar o en la jardinería. Se encuentra en las tiendas de hogar y jardín, y todavía se puede utilizar para hacer jabón, si estás interesado en hacerlo a la manera antigua. Las proporciones de la mayoría de las antiguas recetas de jabón se toman para preparar jabón para un año de uso doméstico, por lo que puedes utilizar cantidades menores si estás experimentando. Asegúrate de mantener las proporciones de la potasa, la grasa, el agua y la sal consistentes.

Preparación de jabón de potasa en casa paso por paso:

1. Mezclar potasa y agua. En una olla grande disolver 5 libras (2, 27 kg) de potasa en un galón (4 litros) de agua tibia, revolviendo hasta que se mezcle bien.
2. Agrega grasa. Vierta 5 libras (2,27 kg) de grasa tensa, revolviendo. Tradicionalmente la grasa se colectaba de las ollas y se guardaba durante meses para hacer jabón, pero si prefieres no hacerlo, también se puede utilizar manteca de cerdo fresca, crisco o sebo de myrica. Se hierve la grasa, la potasa y el agua hasta que una cucharada sacada de la olla y enfriada se convierta a una jalea espesa.
3. Retira la mezcla del fuego, y ten varias tazas de agua fría a la mano. Agrega el agua fría poco a poco y a la vez hasta que la mezcla se adelgace casi hasta hacerse líquido y agrega un litro de sal de mar, revolviendo bien la mezcla. Pon la mezcla a un lado para macerar durante una noche.
4. Separar el jabón de la lejía el día siguiente. Se han asentado en capas de sólido y líquido, el líquido es la lejía. Drenar hacia fuera con un colador de metal o colador en un cubo, y pon la lejía a otro lado para usar en limpieza o hacer jabón otra vez. (Otras recetas emplean la lejía en lugar de potasa.)
5. Calentar el jabón de nuevo. Llevar lentamente a ebullición y dejar hervir durante 15 minutos, luego retirar del fuego. Vierta la mezcla en un molde para hornear  suficientes para crear barras gruesas de jabón. Dejar que se enfríe.
6. Echa la lejía, ya que habrá separado más del jabón. Si estás utilizando moldes, sólo puedes verter la lejía en la parte superior de los moldes. Si el jabón está todavía de una pieza en una sartén, deberías poder verterlo cuidadosamente. Deja que se seque antes de cortarlo en barras, y luego dejar que las barras se sequen durante unos días antes de usar.

Unos consejos adicionales

  • Cuanto más limpia sea la grasa, que se ​​utiliza en la fabricación de jabón, más dulce olerá el jabón, sobre todo si te adhieres a las viejas tradiciones de la utilización de la grasa rancia residual para preparación de jabón. Si lo haces así, sería mejor hacer primero la grasa, hirviéndola con agua y filtrando las impurezas y trozos endurecidos que flotan a la superficie.
  • También puedes añadir aceites esenciales aromáticos o colorantes de tu elección para la segunda ronda de ebullición, para aromatizar o colorear el jabón de la manera que te guste.
  • Usa ropa vieja, guantes protectores y gafas cuando trabajas con lejía, y no permitas que los niños te ayuden con los pasos que involucran la lejía. Es una sustancia altamente cáustica y puede irritar la piel y dañar los ojos.

domingo, 6 de julio de 2014

Avances químicos para nuestra salud
El jabón y la generalización de la higiene
Es difícil para nosotros, habitantes en el siglo XXI de un país desarrollado en el que (casi) todos seguimos al menos las reglas de higiene más básicas, imaginar cómo sería vivir en una sociedad en el que un baño fuese un lujo al alcance de unos pocos. Además de las obvias implicaciones para la salud, los penetrantes (por no decir mareantes) olores corporales eran algo con lo que lidiar a la hora de mantener relaciones sexuales. 
Su asentamiento sirvió para conducir a innovaciones médicas tan importantes como las vacunas o los antibióticos, así como para poner el foco en la importancia de la higiene personal
A mediados del siglo XIX, el químico Louis Pasteur probaba la llamada teoría microbiana de la enfermedad, que proponía que muchas patologías comunes sufridas por el ser humano están causadas por distintos microorganismos, tan pequeños que es imposible detectarlos a simple vista. Fue una idea polémica cuando se propuso, pero finalmente logró desbancar a otras teorías anteriores, como la de los miasmas o la de los humores. Su asentamiento sirvió para conducir a innovaciones médicas tan importantes como las vacunas o los antibióticos, así como para poner el foco en la importancia de la higiene personal.
El jabón lleva usándose por distintas culturas desde tiempos prehistóricas, que por casualidad descubrieron que la reacción química entre un álcali y un ácido graso genera sales sódicas o potásicas (depende del álcali utilizado) solubles en agua y con propiedades detersivas, es decir, que servían para limpiar. Su producción era artesanal y por lo tanto, el jabón era un producto caro hasta que varios descubrimientos permitieron acelerar su producción. 
En 1791 el químico francés Nicholas Leblanc patentó un proceso para fabricar carbonato de sodio a partir de la sal común. El carbonato de sodio se conoce también como sosa, y es un alcalí que se mezclaba con grasas para fabricar jabón. El proceso patentado por Leblanc permitió acelerar y abaratar los costes de la producción de sosa. Aunque la fabricación moderna de jabón no comenzó hasta 20 años después, con la descripción por parte de otro francés, Michel Eugene Chevreul, de la llamada reacción química de saponificación, que establece que la mezcla de grasa y soda cáustica da como resultado jabón y glicerina. 
Ambos avan
Ambos avances fueron un impulso para la producción de jabón, y por consiguiente la reducción de su precio, haciéndolo accesible para más gente. Pero además, permitieron que más investigadores experimentasen con los ingredientes del jabón para idear recetas nuevas. En 1865 William Sheppard patentó el jabón líquido, aunque la popularidad de este producto no llegó hasta años después, en 1898, cuando creó el jabón Palmolive, que empleaba aceite de palma y de oliva. Desde entonces, es uno de lo jabones más utlizados del mundo. 
Artículo extraido de EL CONFIDENCIAL



sábado, 28 de junio de 2014

Museo del jabón del Libano
Museo del jabón de Libano
Aquí va el enlace para hacer un exfoliante para pies.ç
exfoliante de pies
Para saber sobre el jabón

Saponificación - Reacción química del jabón

Se entiende por saponificación la reacción que produce la formación de jabones. La principal causa es la disociación de las grasas en un medio alcalino, separándose glicerina y ácidos grasos. Estos últimos se asocian inmediatamente con los álcalis constituyendo las sales sódicas de los ácidos grasos: el jabón. Esta reacción se denomina también desdoblamiento hidrolítico y es una reacción exotérmica.

La reacción típica es:
ÁCIDOS GRASOS + SOLUCIÓN ALCALINA = JABÓN + GLICERINA

Así es como al mezclar los ácidos grasos (principales componentes de las grasas animales y de los aceites vegetales) con una solución alcalina (hecha a partir de una mezcla de agua y un álcali, como por ejemplo la sosa),se obtiene el jabón (que será realmente suave, porque además el otro subproducto que se obtiene de esta reacción es la glicerina).

El álcali es imprescindible para que se produzca esa reacción, pero hay que tener en cuenta que por sí solo es un elemento cáustico muy peligroso, cuyo manejo implica tomar una serie de precauciones muy importantes para manipularlo con seguridad. Los álcalis más utilizados en la fabricación del jabón son la sosa (hidróxido sódico, NaOH) y la potasa (hidróxido potásico, KOH). Por eso, es necesario tener mucha experiencia y unos conocimientos muy amplios sobre los álcalis y sus reacciones químicas, para proceder a realizar una saponificación que ofrezca totales garantías de que el producto final obtenido no entrañe riesgo alguno para la piel.

Esto no significa que la saponificación sea un proceso terriblemente peligroso, sino más bien muy delicado de realizar: Así, por ejemplo, si en la reacción anterior hay un exceso de sosa, el producto resultante será una masa cáustica inservible; mientras que si por el contrario, la cantidad de sosa es insuficiente, el producto resultante será una mezcla grumosa de aceites, que en nada se parecerá tampoco al jabón. Es por eso que para realizar un buen jabón, perfectamente saponificado, y con unas excelentes cualidades limpiadoras y emolientes, aparte de una gran experiencia y conocimientos de la saponificación, se necesita conocer también una serie de tablas con parámetros y proporciones muy concretas de cada uno de los elementos que constituyen la reacción, así como su correcta formulación.
El conjunto de dichas tablas imprescindibles para la elaborar cualquier tipo de jabón, es lo que se conoce como tablas de saponificación:

0,134g Aceite de oliva 0,190g Aceite de coco
0,141g Aceite de palma 0,134g Aceite de girasol
0,128g Aceite de ricino 0,136g Aceite de almendras
0,133g Aceite de aguacate 0,135g Aceite de soja
0,136g Aceite de maíz 0,133g Aceite de sésamo
0,069g Aceite de joroba 0,156g Aceite de palmiste
0,132g Aceite de germen de trigo 0,069g Cera de abeja
0,137g Manteca de cacao 0,128g Manteca de karité

Forma de Uso:
Para saber cuánta sosa se necesita para saponificar una cantidad de una grasa concreta, sólo hay que multiplicar dicha cantidad por el valor correspondiente que aparece en la tabla. Por ejemplo, para saponificar totalmente 100g de aceite de oliva (en la tabla su parámetro es de 0,134) basta multiplicar 100 x 0,134 = 13,4g de sosa necesitaremos.
En el caso de que vayamos a hacer un jabón con diferentes aceites, habría que buscar la cantidad necesaria de sosa para cada tipo de aceite concreto, y luego sumarlas todas. También por eso, en las recetas de jabón, si queremos sustituir un aceite por otro, también habrá que ajustar la cantidad de sosa necesaria.

martes, 21 de enero de 2014

Hoy he visto reportaje, cuidado con las marcas multinacionales que usan un montón de productos químicos en sus productos.
 http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-01-21/johnson-johnson-elimina-de-su-champu-infantil-dos-componentes-de-riesgo_78497/

jueves, 23 de agosto de 2012

Jabón hecho a mano o industrial

¿Cuál es la diferencia entre jabón hecho a mano y jabón industrial?


El jabón natural hecho a mano conserva la “
preciosa glicerina vegetal ” – un humectante natural que atrae la humedad a su piel.
La glicerina es quitada por los fabricantes comerciales del jabón en el proceso industrial y vendida para el uso en otros productos como lociones.
¡Lo que no ocurre con el jabón hecho a mano! Con éste, tu piel será naturalmente suave y cuidada.
El Jabón natural hecho a mano se hace con la categoría alimenticia de mas alta calidad (no comer por favor, aunque le tentarán!). Se usa aceites naturales como: aceite de palma, palmiste, oliva, aguacate, almendra, soja, girasol, canola, manteca de cacao.....todos los ingredientes son naturales. Los colorantes usados son raízes orgánicas machacadas, hierbas, frutas, verduras o tierras de diferente colores.
En los jabones industriales o líquidos utilizan sustancias químicas como el Lauril Sulfato de Sodio, que puede causar irritación en algunas personas y que se emplea como espumante, o el triclosán, usado en jabones con propiedades antibactericidas y que junto a las bacterias perjudiciales puede eliminar otras que protegen la piel.